Amamos nuestras lámparas <3

"El requisito que deben cumplir los materiales es no estar en un estado de
oxidación irreversible", detalla el fundador de la marca.

Convictus agarra desperdicios como materia prima


"La escasez agudiza el ingenio", dice Matías Gajardo (30), quien después de abandonar la carrera de Ingeniería Comercial se buscó la vida en distintos oficios hasta que dio con el que hoy lo tiene titulado de emprendedor. "Un amigo tenía la idea de hacer lámparas con tuberías, pero era carísimo fabricarlas. Así que pensé en un recurso que estuviera disponible en abundancia y a mi alcance: la basura.

 


Era un recurso barato y tenía los componentes que siempre quise incorporar a mis proyectos: sustentabilidad y aporte social a través de los recicladores de base. Finalmente ml amigo quiso seguir su camino con otro emprendimiento y yo seguí con la idea de hacer lámparas a partir de la chatarra", relata.


A poco andar, Gajardo sumó al proyecto a la diseñadora Daniela Carvajal (28) y juntos crearon la marca Convictus, especializada en la fabricación de lámparas a partir de desperdicios metálicos (https://bit.Iy/2LMRtMG). La mayor parte de la chatarra —que Gajardo y Carvajal prefieren llamar "tesoros en la basura"— la obtienen en centros de acopio y de recolectores de Recoleta, donde tienen su taller.

 

En marzo de 2017 llevaron su primera producción de lámparas a una feria en Casablanca, donde causaron furor. Desde entonces no han parado de producir y vender. "Nuestras lámparas van desde los $19.700, como es el caso del modelo Tesla, una lámpara de velador de 20 centímetros, hecha de frascos de conserva y maderas de demolición. También tenemos lámparas de pie, como la Satélite ($49.700), que mide 1,5 metros y está hecha con balones de gas refrigerante, y otra llamada Cleta ($80.700), de 1,7 metros, fabricada con partes de bicicletas, fierros de construcción y una base de disco de freno de autos", afirma Carvajal.


"Principalmente usamos metales de partes de bicicletas, de autos, maquinarias y algunos artículos de cocina. Por otro lado, rescatamos maderas de demolición, que generalmente son maderas nobles. El requisito principal que deben cumplir los materiales es no estar en un estado de
oxidación irreversible", puntualiza Gajardo.


En el diseño de cada lámpara reconocen que hay harto de improvisación. "En general se nos relaciona más con el estilo industrial. Aunque, a decir verdad, esa es solo una casualidad para nosotros. Simplemente nos limitamos a rescatar los objetos que creemos que tienen el potencial de convertirse en lámparas, pero sin tener mucha idea de cuál será el resultado final. Jugamos con los objetos hasta que llegamos a alguna composición en la que decimos testa es una lámpara Convictus"', asegura Carvajal.


Mariola Guerrero (Las útimas noticias)

 

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